Comunidad de práctica Panamá, México
Intercambio entre Pueblos Indígenas y construcción de modelos económicos basados en la naturaleza
Abril 2026, Ixtlán de Juárez, Oaxaca, México
Los días 1 y 2 de abril de 2026, una delegación de Pueblos Indígenas del Darién, Panamá, visitó Ixtlán de Juárez, en la Sierra Norte de Oaxaca, como parte de la “Comunidad de Práctica Panamá – México”, un espacio de intercambio impulsado por la Fundación Indígena FSC (FSC-IF) con el apoyo del laboratorio de innovación del Grupo Banco Interamericano de Desarrollo.
La delegación estuvo conformada por representantes de las comunidades de Alto Playón, Puerto Lara, Arimae y Emberá Puru, pertenecientes a los Pueblos Emberá y Wounaan, quienes sostuvieron un diálogo directo con autoridades comunales del Pueblo Zapoteca de Ixtlán de Juárez, acompañados por el equipo técnico del proyecto y FSC México.

Este intercambio se enmarca en el proyecto “Impulsar Modelos de Negocio Indígenas Basados en la Naturaleza”, una iniciativa impulsada por la Fundación Indígena FSC y cofinanciada por BID Lab, que acompaña a comunidades indígenas en la construcción de economías propias basadas en su relación con el territorio.
A través de este proceso, comunidades del Darién están explorando cómo transformar sus saberes, prácticas y formas de organización en modelos económicos que generen ingresos sin romper el equilibrio con la naturaleza y la identificación de mecanismos que permitan reconocer y comunicar el valor cultural, social y ambiental de sus productos y servicios.
El aprendizaje entre pueblos, como el vivido en Ixtlán de Juárez, se convierte así en una herramienta clave para identificar caminos propios de desarrollo fortaleciendo al mismo tiempo la gobernanza comunitaria y la capacidad de tomar decisiones de largo plazo.
Gobernanza y visión comunitaria

En Ixtlán de Juárez, el bosque es parte central de la vida comunitaria. Su manejo se sostiene en una estructura de gobernanza basada en la asamblea, donde las decisiones responden a una visión colectiva de largo plazo. Este modelo se fortalece a través del manejo forestal certificado FSC, que ha contribuido a establecer criterios claros para la gestión del bosque y a consolidar prácticas de administración responsables.
Durante el intercambio, el Comisariado de Bienes Comunales, Amado Maurilio Méndez Pacheco, compartió algunos de los principios que han permitido consolidar este modelo:
“Muchas veces queremos ver resultados rápidos, pero los procesos comunitarios son de largo plazo. Una empresa necesita tiempo para madurar. Aquí hemos aprendido a organizarnos, a reinvertir y a tener claro hacia dónde queremos ir como comunidad.”
Más que iniciativas aisladas, las empresas, el manejo del bosque y la organización social forman parte de un mismo sistema que responde al bienestar comunitario.
Más allá del bosque: empresas comunitarias
Uno de los ejes principales de la visita fue conocer el conjunto de empresas comunales que Ixtlán ha desarrollado a partir de su territorio.
La delegación visitó distintas iniciativas productivas creadas y administradas por la propia comunidad, entre ellas el aserradero, la fábrica de muebles, la embotelladora de agua purificada y el parque ecoturístico Ecoturixtlán, donde además se hospedaron.

Entre los espacios visitados destacó el Mirador de Cristal, uno de los miradores de su tipo más altos de América Latina y un punto emblemático del modelo turístico comunitario. Su desarrollo ha generado empleo e ingresos no solo para Ixtlán, sino también para comunidades vecinas que participan en la cadena de valor del turismo.

También participó la iniciativa Juguetearte Capulálpam, que elabora juguetes a partir de madera residual del bosque. Este modelo llamó especialmente la atención de las participantes, al mostrar cómo es posible aprovechar materiales que no entran en procesos industriales para generar valor económico y, al mismo tiempo, contribuir a la conservación del bosque.
Economía comunitaria y toma de decisiones
El intercambio permitió conocer cómo la comunidad organiza y distribuye los beneficios de sus actividades económicas.
En Ixtlán, los ingresos no se destinan únicamente a la distribución individual. Una parte se dirige a la provisión social, otra a la reinversión en el bosque y en las empresas, y solo una fracción se distribuye directamente.
En palabras de César Canseco, Jefe Operativo de Ecoturixtlán:
“Ixtlán no busca hacerse millonario a partir de sus empresas, sino generar empleos. Eso permite que los jóvenes se queden, que encuentren opciones dentro de la comunidad. Antes muchos querían ser ingenieros forestales porque era el principal medio de vida; hoy también buscan formarse en turismo, administración y otros campos.”
Este modelo responde a una lógica de sostenibilidad a largo plazo, donde el desarrollo económico se construye sin comprometer el territorio.
Asimismo, se destacó la importancia de contar con acompañamiento técnico para fortalecer la administración de las empresas comunitarias y su viabilidad en el tiempo.
Aprendizaje en territorio
Las actividades incluyeron recorridos por el bosque mesófilo de montaña, así como visitas a proyectos productivos y turísticos de la comunidad.

Durante estos espacios, Alina Santiago, líder indígena zapoteca de Ixtlán de Juárez, tuvo un papel clave en la presentación del modelo comunitario. Junto con Alejandro Reynosa, de FSC México, presentaron la certificación de manejo forestal FSC y resolvieron dudas de la delegación, particularmente en torno a cómo esta herramienta puede fortalecer la gestión del bosque y contribuir a diversificar las fuentes de ingreso de las comunidades indígenas.
Más allá de los contenidos técnicos, el encuentro incluyó ceremonias, expresiones culturales y espacios de diálogo que reflejan la relación profunda entre territorio, identidad y comunidad.
La delegación de los Pueblos Emberá y Wounaan compartió con gran interés y admiración el impacto que les generó conocer el trabajo realizado por sus hermanos del Pueblo Zapoteca. Expresaron su entusiasmo al observar los resultados de un proceso construido a lo largo de 60 años, así como el crecimiento alcanzado y el desarrollo de iniciativas productivas con un alto nivel de organización. Destacaron especialmente la forma en que han logrado aprovechar de manera sostenible los recursos del bosque, manteniéndolo al mismo tiempo fuerte, saludable y protegido.
Compartió este entusiasmo, Luviana Chamapuro, presidenta de la organización Indígena Oropéndolas:
“Voy muy alegre a mi comunidad porque puedo compartir esto; para eso vine: a ver y compartir con mi comunidad. Es importante el turismo y recibir bien a los turistas; somos artesanas, podemos ofrecer buenos productos, buena atención, y estaré compartiendo esto con el grupo que recibe a los turistas. Lograron estos grandes proyectos que están haciendo y no es fácil; fueron muchos años, pero lo lograron y no tengo palabras.”
Compartió también la cacica Aulina Ismare Opua, cacica del Congreso General Pueblo Wounaan:
“La parte ambiental: me sorprende ver el ordenamiento territorial dentro de las hectáreas. En Panamá, algunas comunidades lo tienen; solo falta impulsar el potencial de la parte técnica y dar un valor agregado. Nos ayuda a decir al Estado que no solo queremos tenerlo por tener, sino que queremos decidir la forma de cuidarlo, y esto también ayuda al desarrollo de la población y del mismo Estado.”

Diversificación y servicios ecosistémicos
Uno de los temas relevantes del intercambio fue la diversificación de ingresos a partir de los servicios ecosistémicos, particularmente por el interés de las comunidades de Panamá en identificar nuevas oportunidades económicas más allá del aprovechamiento maderable.
Como señaló la licda. Alina Santiago:“Hay otros productos que se derivan del bosque: agua, artesanías, biodiversidad, bonos de carbono. Son siete servicios ecosistémicos que maneja FSC.”
Este enfoque permitió visibilizar cómo los beneficios del bosque pueden traducirse en modelos de negocio que no dependen únicamente de la madera, abriendo oportunidades para comunidades que, por sus condiciones territoriales, no cuentan con grandes volúmenes forestales.
En este sentido, el manejo forestal certificado FSC se presentó como una herramienta que fortalece la organización comunitaria, facilita una mejor gestión del bosque, permite identificar oportunidades de diversificación económica y abre posibilidades de acceso a nuevos mercados, incluyendo mecanismos como el mercado de carbono.
Un diálogo entre territorios
La experiencia en Ixtlán de Juárez ofrece elementos que pueden adaptarse a distintos contextos, reconociendo que cada territorio tiene sus propias condiciones, pero también que existen principios comunes en la construcción de modelos comunitarios sostenibles.
Desde la Sierra Norte de Oaxaca hasta el Darién panameño, el bosque se mantiene como un punto de encuentro, donde la sostenibilidad no es un concepto abstracto, sino una práctica construida desde la comunidad.

Delegación de Panamá, FSC-IF y FSC México











